
En estos días de clases hemos profundizado en la importancia de la aparición de la moneda como medio de intercambio. Anteriormente, en la época antigua, sin el uso de la moneda el comercio se llevaba a cabo, por el intercambio de bienes por bienes (1kg de patatas por 1kg de sardinas). Con el paso del tiempo se observó que este sistema no era el adecuado porque los bienes no presentaban la misma utilidad dependiendo de los comerciantes y por tanto, no era una forma igualitaria, eficaz, ni satisfactoria para realizar el intercambio.
Así pues, se encontró un sistema intermediador, con un valor asignado que aportaba menor posibilidad de confusión a la hora del intercambio: la moneda. Hace falta decir que durante siglos el valor nominal de la moneda efectiva correspondió a su valor real, cosa que cambió drásticamente a partir del siglo XIX y XX , con un claro aumento progresivo de la escasez de oro.
En el siglo XIX, prácticamente todos los países tenían fijada la equivalencia de sus monedas, la mayoría de ellos con un patrón bimetálico. A partir de 1870 las principales potencias comerciales abandonaron rápidamente los patrones plata y se pasaron al patrón oro. Esto facilitó la creación de un funcionamiento de un sistema monetario internacional de pagos de patrón oro, aunque sólo las principales potencias ( Gran Bretaña, Francia, Alemania y EE.UU.) adoptaron el patrón oro puro, incentivada sobretodo Gran Bretaña por el tratado que estableció con Portugal y que le facilitó el control de las grandes minas de oro de Brasil.
Gran parte de lo realizado en el siglo XIX y XX tiene que ver con el sistema monetario que disponemos ahora, con la diferencia de que ahora la mayoría de paises europeos disponemos de una única moneda ( el euro) con mayor circulación de billetes y monedas y es el banco central europeo quíen decide bajar o subir los tipos de interés.
Así pues, se encontró un sistema intermediador, con un valor asignado que aportaba menor posibilidad de confusión a la hora del intercambio: la moneda. Hace falta decir que durante siglos el valor nominal de la moneda efectiva correspondió a su valor real, cosa que cambió drásticamente a partir del siglo XIX y XX , con un claro aumento progresivo de la escasez de oro.
En el siglo XIX, prácticamente todos los países tenían fijada la equivalencia de sus monedas, la mayoría de ellos con un patrón bimetálico. A partir de 1870 las principales potencias comerciales abandonaron rápidamente los patrones plata y se pasaron al patrón oro. Esto facilitó la creación de un funcionamiento de un sistema monetario internacional de pagos de patrón oro, aunque sólo las principales potencias ( Gran Bretaña, Francia, Alemania y EE.UU.) adoptaron el patrón oro puro, incentivada sobretodo Gran Bretaña por el tratado que estableció con Portugal y que le facilitó el control de las grandes minas de oro de Brasil.
Gran parte de lo realizado en el siglo XIX y XX tiene que ver con el sistema monetario que disponemos ahora, con la diferencia de que ahora la mayoría de paises europeos disponemos de una única moneda ( el euro) con mayor circulación de billetes y monedas y es el banco central europeo quíen decide bajar o subir los tipos de interés.
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